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Serie: Kureye Butu – (Solía ser simple)
Capítulo 3 – Grainne (Parte 2)
Cuando alcanzó la cabaña, ya era la una del mediodía, le pareció que hacía tiempo que venía nadie ya que las ventanas estaban sucias y llenas de polvo. Encontró la llave debajo de una maceta de la ventana derecha como le dijo Mike. Al abrir encontró un sobre con su nombre.
Hola Grainne,
Bienvenida a la Cabaña que será tu nuevo hogar durante los próximo 90 días.
Te hemos preparado leña para las próximas dos semanas, está apilada en la pared exterior derecho.
En la despensa están las provisiones, cereales, productos en conserva, mantequilla y aceites, condimentos..etc. También hay verdura y fruta fresca para la primera semana, (vendremos a traerte más). Hay dos lámparas de petróleo, utiliza sólo una, la otra es sólo de reserva. A unos 100 metros encontrarás un arroyo con agua fresca, en la misma dirección encontrarás el WC seco, con un cubo de serrín incluido. Puedes bañarte en el arroyo o calentar agua en el fuego y llenar una pequeña bañera que encontrarás en el rincón para el aseo.
Si te aburres, hay material de dibujo y acuarela en el escritorio, también encontrarás una guitarra.
Los arándanos y las grosellas están a punto de madurar, ves a por los frutos del bosque. Son una gran fuente de vitamina C, y además puedes hacer confitura, (te hemos dejado azúcar y gelatina).
Es recomendable que no salgas de noche, hay lobos en la zona, aunque son tímidos.
Buena suerte!
Mike.
Grainne comenzó a inspeccionar la cabaña, los ojos todavía no se habían adaptado a la oscuridad del interior. Comenzó a abrir las persianas de las ventanas de la estancia principal, era una sola estancia, pero con todo lo que necesitaba; en un extremo estaba la cocina con una estufa con fogones de hierro encima que servían para guisar y calentar agua. Justo al lado estaba el rincón comedor, típico de la zona, con un banco esquinero, una mesa relativamente grande y dos sillas. En el otro lado había un armario estantería con todos los utensilios de cocina, algunos alimentos en conserva, cereales, condimentos, sal y aceite. La despensa para los alimentos frescos, sacos de cereal, bidones de aceite se encontraba anexa a la casa con una puertecita exterior, un cuarto oscuro y frío.(Lleno de trampas para ratón). Cuando construyeron la cabaña no pudieron añadir un sótano por el estado del terreno y poder asegurar los cimientos.
En el otro extremo de la estancia, había un biombo de madera con flores pintadas de tres hojas, allí detrás se encontraba todo lo necesario para el aseo; una mesilla con una palangana insertada, con un espejo y un colgador para una toalla. A lado en el suelo se encontraba una especie de bañera pequeña de metal esmaltado, lo suficiente para poder disfrutar de un baño. Grainne abrió el cajón de la mesilla y encontró provisiones de jabón para seis meses. También había un armario vacío con estantes y perchero, en la parte superior había toallas de repuesto y sábanas.
De pronto se sobresaltó, ¡se dio cuenta que ya se estaba haciendo tarde!, tenía que prepararse para la noche y todavía quedaba mucho que hacer. Lo primero que debía hacer es encender el fuego, a pesar de que había sido preparada para ello, era la primera vez que lo hacía sola, entró suficiente leña para la tarde-noche. Al lado de la estufa, encontró material más pequeño para encender el fuego, algunas piñas secas, ramitas, algo de papel y cartón. Primero introdujo algo de papel arrugado, algunas piñas y ramitas secas encima. Pero…¿dónde estaba el mechero o cerillas? Buscó en todos los cajones de la cabaña, pero no encontró nada, se comenzaba a poner nerviosa, el fuego era vital. Su terapeuta le dejó unas pautas claras en caso de un ataque de pánico, por lo que se sentó en el banco y empezó a respirar y a pensar. Mike le aseguró que encontraría todo lo que necesitaba, entonces se acordó de las lámparas de petróleo. ¿dónde están las lámparas?, en la estancia principal no estaban.El altillo abierto solo ocupaba la mitad de la superficie de la planta principal, por lo que se podía ver la cama desde abajo. Grainne subió la escalera de madera llegó al altillo, sólo había un colchón en el suelo de madera, una alfombra y una pequeña mesita de noche, a la cabeza de la cama había una pequeña ventana con vistas al valle. Muy bonito, pero seguía sin lámparas ni cerillas, ni mechero….
Sólo le quedaba un sitio por inspeccionar, la despensa exterior.
Salió de la cabaña, con la tontería ya eran las 3 de la tarde. Menos mal que era verano y todavía le quedaban unas cuantas horas de luz. Pasada la leña apilada encontró una puertecita que daba un cuartito totalmente oscuro, abrió la puerta
y escuchó un silbido extraño, la serpiente ya estaba en posición de ataque. Grainne no se movió, mantuvo la respiración y sin perder de vista a la serpiente, poco a poco, casi en cámara lente empezó a caminar hacia atrás, dejando espacio de huida a la serpiente. En cuanto hubo hueco suficiente la serpiente salió y desapareció en el bosque. Grainne supo que era venenosa, no mortal, pero podría causar necrosis y necesitaría atención médica urgente. Por otro lado, a las serpientes no les conviene malgastar veneno en un animal que no pueden devorar, solo atacan en caso de verse amenazadas, la mayoría de las picaduras ocurren por ser pisadas por alpinistas despistados.
Una vez superado el susto, entró en la despensa exterior y por fin encontró las lámparas de petróleo y junto a ellas 20 cajitas de cerillas envueltas en plástico para evitar que se humedecieran.
Lo más importante ya estaba solucionado, con fuego y agua del arroyo ya pudo cocinar y asearse. Estuvo tan ocupada que apenas se percató cuando empezó a oscurecer, de repente se dio cuenta del silencio del alrededor. Permaneció sentada en el banco exterior, oliendo el aire fresco y observando como se marchaba el sol. Entonces recordó lo que Mike mencionó y entró en casa. La luz de la lámpara era demasiado tenue para poder leer, entonces se dio cuenta del silencio y de que no tenía nada para entretenerse, ni televisión, ni radio, ni smartphone, ni ordenador…nada de nada. Entonces apareció el primer síntoma de abstinencia digital. Por suerte para ella, estaba tan cansada que no tuvo problema para quedarse dormida en lo que sería su cama para las próximas 90 noches.
Amaneció a las 6 de la mañana, la luz entraba por la ventanita del altillo y Grainne abrió los ojos, desde su cama podía ver todo el esplendor del valle. ¡Su primer día en la montaña!
Las primeras semanas fueron muy duras, a pesar del entrenamiento recibido, no estaba acostumbrada al campo, venía de la ciudad. Tenía que acostumbrarse a los ruidos de la cabaña, el crujido de la madera, los animales del bosque, y al silencio de la ausencia de los ruidos urbanos. Además del hecho de que no había ni una sola toma eléctrica. La soledad real sin sus aliados digitales, sin poder hablar con nadie por WhatsApp o simplemente deslizar el dedo durante horas a través de Instagram para mantener la mente entretenida.
Ahora tenía que aprender a entretenerse sola. Mike sólo venía una vez a la semana y sólo se limitaba a comprobar que estaba bien, que no le faltara de nada.
La visita duraba unos 20 minutos, ni siquiera accedía a la invitación de tomar algo en la terraza. (por supuesto formaba parte de la terapía y Mike tenía severas instrucciones de no entablar amistades con los pacientes del doctor).
Grainne en el fondo no le importaba, Mike le parecía demasiado estirado y frío. Aparentemente carecía del más mínimo sentido del humor, por lo que tampoco hizo muchos esfuerzos para entablar una amistad.
Pasó un mes cuando Grainne empezó a sentirse bien, se calmó y pudo apreciar por primera vez la maravilla del entorno en el que se encontraba, había superado numerosas conversaciones internas. Cómo estaba sola, pudo conversar consigo misma, por lo que su imaginación y creatividad empezaron a florecer. Cada día, daba largos paseos en el valle. Recogía arándanos y grosellas de suelo. A una hora de caminata más arriba, se encontraba un lago helado de montaña. Lo suficientemente profundo para no ver el fondo, de un color verde oscuro. Estaba tan helado que no se podía nadar más de 15 minutos, al ser un lago pequeño, Grainne podía nadar de un extremo. Un día, cuando se encontró en la parte más profunda del lago, miró hacia la orilla dónde estaban sus cosas y vio a un lobo joven buscando entre sus cosas por algo comestible. Grainne no podía quedarse mucho más tiempo en el agua por lo que inicio el nado hacia la orilla. El lobo, al escuchar el chapoteo levantó la cabeza, hizo un amago de salir corriendo, pero su curiosidad era más fuerte que el miedo y se quedó mirando como se acercaba Grainne a la orilla. Ella tampoco sabía que hacer, pensó que el lobo se asustaría y saldría corriendo. ¿y ahora qué.... se estaba quedando helada, o se moría de frío o se enfrentaba a la situación no quedaban más posibilidades. Así que salió del agua poco a poco, el lobo empezó a gruñir y a enseñar los dientes, pero no se movió del sitio. Entonces a Grainne le dio por cantar, lo cual desconcertó aun más al lobo, pero parecía que la melodía le tranquilizaba, se quedó hipnotizado escuchando y dejó de gruñir, Grainne se iba acercando lentamente hacia el lobo y sus cosas, cuando llegó a 2 metros del lobo, el animal aulló y salió corriendo.
Que raro, Grainne pensó, los lobos normalmente van en manada, ¿Qué hace este lobo solo? En fin,se secó, vistió y comenzó el descenso hacia la cabaña.
Pasaron dos semanas, cuando ella ya se había olvidado de la historia con el lobo completamente. En el atardecer, estaba sentada en su terraza contemplando como desaparecían los últimos rayos de sol en el horizonte, cuando un gruñido la sobresaltó. Bajo la mirada y allí en frente a unos 4 metros estaba el lobo de nuevo. No le daría tiempo a entrar en la cabaña, el lobo la alcanzaría de un brinco. Paralizada, ambos se miraron fijamente, entonces recordó lo del canto, así entonó de nuevo la misma melodía. Al lobo parecía gustarle y se tumbó a escuchar, mientras cantaba se empezó a levantar lentamente y en un despiste del lobo, abrió la puerta, se metió en la cabaña y cerró tras ella con pestillo incluido.
El lobo desconcertado aulló con tristeza y se marchó.
Series: Kureye Butu – (It Used to Be Simple)
Chapter 3 – Grainne (Part 2)
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